domingo, 8 de marzo de 2009

Mis Barbies

Si, yo también tuve unas cuantas.
La discusión femenista y mediática sobre el valor de la Barbie y de los demás juguetes de corte "sexista" es inagotable. Alguna vez les conté lo de la cocinita de mi hijo (su papá es un excelente cocinero), así que, a los 3 años pidió de regalo una de esas cocinitas plásticas de juguete que tienen hasta ruidos de agua y ollas. Además, durante muchas semanas (meses) anduvo acarreando una jarilla de peltre, por todos lados, no hubo manera de quitársela y la cargaba de un lado a otro, hasta la dejamos olvidada en un parqueo y hubo un berrinche terrible.
Mi suegra, alguna hermana, primos y amigos se empeñaron en esa época en regalarle cosas: tornillos, herramientas, figuras de "accion" de batman, y hasta pistolas y carritos, sólo porque sí, supongo que pensaron que había que "cambiar" su "necedad" de jugar a la comidita, incluso en el colegito de pre-kinder, la maestra lo obligaba a jugar carritos, para que dejara los trastecitos, que le seguían gustando. resultado: mi hijo odia los carritos, a no ser que sean para armar.
Mis Barbies fueron el resultado de la educación tradicional, las primeras, si hubieran sobrevivido serán valiosísimas, me las trajo una tía que vivía en los USA, cuando yo apenas tenía 2 años. por supuesto que las pelirrojas se quedaron sin pelo, manchadas y demás. En un artículo del Periódico, hablan de que esa actitud de manchar y destruir muñecas sea algo como "tortura", yo no lo creo, las que destruímos muñecas, les roímos los pies, y arrancamos la cabeza era más bien un asunto de curiosidad.
Durante muchos años, mi personalidad no me dejó interesarme por las muñecas, allí en el cajón hay varios juegos de química, un microscopio y varias colecciones de libros de cuentos clásicos. cuando cumplí 8 años, más por competir con mi hermana, me compré una barbie bailarina que tenía TODO artículado, incluso las muñecas, codos y tobillos, y a los 11 me compré la siguiente.
En esos mismos años, la reeducación ejercida por mi abuela estaba en su apogeo. ella intentaba cambiar mis impulsos por unos más decentes, aprendí a cocinar, tejer, y a hacerme mi ropa. Allí me entusiasmé con las muñecas Barbie otra vez. no tuve más de dos, pero teníamos muuchos zapatos y accesorios, yo tenía ya 12 años y utilizaba la máquina de coser con bastante habilidad. con mis hermanas hicimos cientos de piezas de ropa para las barbies y Ken, incluso sueteres hechos con pedazos de calcetas. la difícil anatomía de las muñecas me sirvió para aprender a tallar en cuerpos difíciles como el mío (siempre pasadita de peso)la habilidad se transformó en habilidad para hacer cosas para mí, todavía puedo hacer maravillas con la máquina de coser.
lo que entendí de la Barbie es que siempre supimos que no era real, en nuestro pequeño pueblo, sin televisor constante, esas mujeres de físicos perfectos, no existian. nuestras madres y vecinas eran físicamente muuuy diferentes a las muñecas.
Mi sobrina tiene como 20 barbies, o tal vez más, creo que alguna vez discutimos el valor de la muñeca con mis hermanas, pero no la vimos mal, el asunto del juego es que el niño tiene que relacionarlo con la realidad y allí se acaba la fantasía, la madurez se tiene que alcanzar a través de dejar lo que "era de niño" y asumir la vida con otra óptica.
Yo, realmente, no creo que la culpa de la sexualización temprana, la anorexia y la obsesión por el cuerpo y la moda, sea culpa de la muñeca. tenemos que reconocer que, el bombardeo que reciben las niñas no es sólo de esa muñeca, al igual que le pasó a mi hijo, hay una decisión sistemática de la gente de "evitar" que la niña se comporte de otra manera a la "socialmente admitida". tienen que ser familias distintas, las que asuman que, un varoncito jugando trastecitos no es sinónimo de "gay" y que, una niña que desde corta edad ha sido obligada a vestir "a la moda", con réplicas en miniatura hasta de tacones, pues va a reproducir eso.
Yo sigo siendo corpulenta, en mi afán de bajar de peso me gané hombros anchos y brazos de luchador, pero no me acompleja y eso se lo debo a la barbie, gracias a ella aprendí a hacerme ropa que me quede bien o a arreglar la que no me talla muy bien, así que, el cuchillo sirve para cocinar, pero también puede matar. la culpa no es del instrumento, sino de quien lo usa.

6 comentarios:

rOo RAMONE dijo...

las barbies son la onda,
nada comparado a lo que venden ahora, unas monas mega cabezonas y desproporcionadas,
(y)
feliz día bonita!

el Kontra dijo...

Hola Patricia, yo no fui muy de juguetes porque lo mío fue una pelota de futbol el patio. Pero si tuve juguetes clásicos de hombrecito y debo reconocer que los que más me gustaban eran los soldaditos, me pasaba horas formándolos y luego los guaradaba nada más. Pero si es clara toda la onda de que lo obliguen a uno a jugar con ciertos juguetes como para que vaya aprendiendo a ser hombre o ser mujer y hay mara que si se lo toma muy en serio y cabal pueda pasar eso de que si lo obligas al nene o a la nena se forme un rechazo de su parte.

Me gusto el final y tenés razón depende del uso que se le da a las cosas.

Un afectuoso saludo!

Anónimo dijo...

mmm me reconozco víctima en los paradigmas de juegos adecuados para niñas y niños... yo tenia cosas de limpieza y cocina, y of course, las famosas barbies

Tambien me hacían cargar con muñecos que simulaban ser mis hijos...

No creo como vos que sea culpa de la barbies la obsesion de los jovenes con el peso... esto se ve en la casa vos si yo veo que el unico otema de conversación de mi mama o d emi papa es ese... FIJO es lo que a mí me va a preocupar.

el otro día fui a ese como parque de diversiones en carretera al salvador... y un niño me dijo, vieras la migraña que tengo
O SEAAAAA de donde un niño de 4 años sabe algo así si no lo viste en tu casa?

me encantan tus posts, aunque reconozco no pude leer el de la sarampion, tengo una fobia terrible a los puntos :S

Patricia Cortez dijo...

Gracias doctorcita, pues si esas bratz son horribles.
Kontra: ese es otro problema, los que tuvimos espacio en casa y calle para jugar tenemos mucha ventaja en contra de los pobres niños de colonia chiquitita. allí si aumenta la fantasía
Becca: ¡migraña a los 4 años! increíble, pero pasa, gracias por pasar.

Unknown dijo...

Yo tuve una única barbie, mi papá o mi mamá me la compró como a los 8 igual a mi hermanita, misma edad en la que le compraron a mi hermanito un tonka de esos de metal... súper chileros... mi barbie sufrío un terrible accidente en el tonka, cuando los lanzamos de las gradas a ver cuál aguantaba más (ganó el tonka) y pues bueno el sangrado fue terrible (el pinta uñas rojo de mi mamá)pues finalmente nada mejor que cristiana sepultura... (el basurero y la promesa de no recibir otra barbie)

Nancy dijo...

No vi este post, no sé por qué. Debe ser porque salí huyendo de la fotografía del sarampión... que horror.
Yo jugué Barbies hasta los 15 o 16 años. Tuve muchísimas. Fui tan feliz con ellas. Conservo las dos primeras, junto al primer Ken, que en ese entonces se llamaba Kent. Es un morenazo guapo de ojos azules. Creo que eso influyó en mi gusto por los hombres de piel morena: fue el primer "hombre" que me gustó, jajaja
Mi hija mayor jugó Barbies y la pequeña, Bratz. También yo las veía como fenómenos. Pero al ver cómo las quiere y juega con ellas, hasta terminaron gustándome las monstruitas.
En fin... lo bonito de las Barbies y las muñecas Bratz y los juguetes parecidos es que hay de todas las razas y veo que, al menos mis hijas y sus amigas, no usan a las "canchitas" como las principales del juego. El hecho de que haya pelirrojas o morenas (y no solo rubias como en mi época) ha sido muy acertado.
Un día encargué dos Barbies especiales, que no vendían en Guate, a un amigo que compra por internet. Sólo había una rubia y una morena. Así que pedí las dos. Mi amigo pidió una rubia para su hermanita. Cuando me entregó las muñecas me preguntó a quién le daría la morena. A la mayor, dije, porque ella la pidió. "Ah, tu hija es muy noble, me respondió. Le dejó la canchita a su hermana". ¡Plop!
(perdón por extenderme tanto, adoro hablar de las Barbies)